Prohibidos los “alumnos” y los “andaluces” en las escuelas de la Junta

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Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía

Siempre se puede esperar una pirueta -¡alehop!- de los centinelas de la corrección progresista de la Junta de Andalucía, donde se cultiva el prurito de ser la reserva espiritual de la socialdemocracia, aunque no haya evidencias para sostener ese tachintachán. Lo nuevo: otro plan de igualdad de género en la Educación con el que, por norma, ya no se puede decir “los andaluces” en el aula sino “población andaluza”, no se puede hablar de “los políticos” sino “la clase política”, y por supuesto no “los alumnos” sino “alumnos y alumnas”, “padres y madres” y suma y sigue. Fin del sustantivo de uso genérico para toda la especie.
Es esa práctica llevada ya al ridículo por la clase política con marchamo progresista -carne de caricatura cuyo paroxismo son “los jóvenes y las jóvenas” de la bodeguiya al bibianismo- que violenta el principio de economía del lenguaje y las advertencias de la propia Academia sobre el fárrago resultante. La gramática, la lógica, la sintaxis y la eufonía se sacrifican a una construcción ideológica del discurso.
Si el plan sólo fuera ridículo, se podría considerar inocuo hasta cierto punto. También es ridículo usar medallas de oro de ringorrango o pulseritas corporativas, y no pasa nada. Pero esto va más allá; supone ya una imposición, un programa sin “permisividad” cuyo incumplimiento, una vez implantado, generará “denuncias”. Es de locos… y locas. Este obligacionismo es, claro, la cara B del prohibicionismo de los nuevos inquisidores. Reformulada la norma, debe leerse así: “La Junta de Andalucía prohíbe decir genéricamente ‘niños’ o ‘alumnos’ en el aula, aunque sea lo adecuado gramaticalmente, y obliga al desdoblamiento de género”.
Otro capítulo más de los prohibicionismos de quienes quieren legislar hasta las preferencias y gustos. Ya sucedió con las corridas de toros, sobre lo que Savater ha escrito brillantemente, véase su ‘Tauroética’. El filósofo recuerda que es como prohibir el adulterio, algo que te puede parecer bien o mal, pero sería peligrosamente chusco proclamar ¡queda prohibido irse a la cama con la vecina del 3º! En Andalucía hay datos inquietantes de machismo entre los jóvenes, sí, y malos resultados educativos. Y son dos cosas que esta norma no va a cambiar.
»» Fuente: El Mundo

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